TUNA DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA

TUNA DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Bienvenidos a la web de la Tuna de Filosofía y Letras de Sevilla, fundada por un selecto grupo de estudiantes de psicología a finales de la década de los setenta; aunque en principio no superaban la decena, poco a poco, fueron pasando por sus filas cientos de trovadores de la más variada estirpe, encontrándose entre ellos verdaderos personajes novelescos que, a continuación, iremos recordando. En la tuna, como en todo lo demás, el presente es fruto del pasado y en éste hubo momentos para casi todo lo que puedas imaginar e, incluso, para episodios y anécdotas que ni la más retorcida mente podría llegar a concebir... Te invitamos a que hagas un poco de antropología con nosotros, no sin antes advertirte que lo que estás a punto de leer puede provocar serios ataques epilépticos, infartos, anginas de pecho, alteraciones digestivas y urológicas incontenibles y desencajamiento súbito de la mandíbula. El que avisa no es traidor... ¿Listo? Bien, encomiéndate al santo de tu devoción y prepárate para subir a la máquina del tiempo...

En la primera imagen de la tuna que aparece en esta página se puede apreciar un documento realmente estremecedor: la tuna ronda a un grupo de estudiantes inglesas en el sevillano barrio del Cerro del Águila, junto a la atenta mirada del Renault 8 que está aparcado en la acera.

 

Sí, un Renault 8, ya advertimos que íbamos a subir a la máquina del tiempo. Y la prueba evidente podría ser el hecho de que a más de la mitad de los rondadores que ves en la foto ya no les crece el pelo y hace años que el traje no les entra. En sus muñecas destacan enormes pulseras para el reuma y la demencia senil les ha hecho olvidar la letra del "Clavelitos".

 

De todos modos, a pesar de los pesares, cada 7 de diciembre se reúnen para cantar a la Inmaculada" y cenar juntos en la Hostería del Laurel, el marco incomparable de Don Juan Tenorio. Esta tradición arrancó en los años 50, por iniciativa de la TUNA DE PERITOS que desde ese momento lleva en su traje un fajín blanco, concedido por tan pío motivo por el Cardenal Segura, aquel que prohibió el Miserere, porque decía que sonaba a Zarzuela.

 

Bueno, después de la ronda en si (o en si bemol, algunos días), tras el cortejo a las damas, se acomete el noble y difícil arte del "Acoso y Derribo", consistente en subir a casa de las mujeres rondadas y, en un par de minutos, elegir candidata y desplegar los más sublimes recursos, cual pavo real en celo. Unos, los místicos, cantan "Alfonsina y el mar", otros cuentan chistes "casualmente" relacionados con el sexo, otros se lo montan de intelectuales y fingen mirar los libros de las estanterías; los más sofisticados, aparentan indiferencia y esperan con la boca abierta a que caiga el pez en sus dominios y, por último, los más realistas se van directamente a las bandejas de jamón y caña de lomo.

Y si la más implacable decrepitud ha hecho mella en los tunos de la primera imagen, qué decir de los de la segunda... Cuando se tomó esta estampa cañí - la más antigua de la tuna que se conserva - todavía no se habían inventado el enfoque y la horizontalidad en la fotografía, de ahí esta extrañísima perspectiva. En cuanto a personajes irrepetibles dentro de este variopinto grupo humano habría que señalar notables especímenes: Pedro, que se escapaba de un colegio del Opus - en el que su padre lo había recluido para alejarlo del mundanal ruido - y se venía de ronda clandestinamente.

 

 O Simón, auténtico gafe, contrastado, en cuya casa podías encontrar calzoncillos en la lámpara, zapatos en la nevera y un largo etcétera de exotismos; aunque en esta ocasión no llega a nuestra memoria por motivos domésticos, sino por un frustrado intento de asesinato, con nocturnidad y alevosía... Resulta que una noche de ronda, Simón apareció con una vespa y, en un ataque de filantropía, montó atrás a un novato, El Negro.

 

 Hasta Triana todo fue bien; pero al tomar una curva, en la Avenida de Santa Cecilia, la cintas de la capa del novato se metieron en el motor de la vespa y por poco no lo ahorca. Seguramente, todavía se escuchan en Triana los ecos de sus lamentos y no sé que comentarios acerca de los antepasados del motorista o algo así...

 

 Por aquellas rondas históricas pasaron tunos de auténtica leyenda, como "Distrito", que venía cada día con un coche distinto, además coches deportivos: masseratti, mercedes, etc. Estudiaba medicina y siempre llevaba en el maletero del coche su batita blanca, con el nombre bordado. Muchas noches se iba temprano, porque tenía que entrar de guardia en el hospital Macarena...

 

Siempre que llegaba a una casa de familia acomodada, sacaba a bailar a la hija del ricachón de turno e intentaba, a toda costa, quedar con ella para ir al cine o cenar. Y claro, de quinientas acosadas, tres o cuatro siempre caían.

 

Y digo caían, porque con el tiempo, descubrimos que lo que estudiaba era formación profesional, no medicina, y que los coches no eran suyos, se los dejaba un amigo que trabajaba en un taller. Según noticias recientes, consiguió su propósito y, actualmente, es marqués. Acabó dando un braguetazo, el mamón.

 

¡Qué tiempos! ¡Cuántas anécdotas increíbles! Parece que fue ayer cuando varios tunos que habían sido contratados en la feria de un pueblo, se iban para la casa donde les daban alojamiento y se equivocaron de puerta, dándose la coincidencia de que la llave que tenían también abría aquella otra cerradura... Cuando iban, a oscuras, por el pasillo escucharon a un viejo que decía: ¿Quién va? ¿Quién vaaa?...

 

Los tunos salieron por patas, pero a los diez minutos el viejo se presentó en la casa con la Guardia Civil, pronunciando esta lapidaria frase: "Como se metan ustedes otra vez en mi casa, saco la de los 2 agujeros y tío que vaya entrando, tío que va cayendo". Sin comentarios...

Este breve repaso fotográfico continúa con la portada de un periódico que recoge la gloria del triunfo: en 1.981, la Tuna de Filosofía y Letras consigue el primer premio en el Certamen del Distrito Universitario de Sevilla, derrocando a las todopoderosas tunas de Medicina y Derecho.

 

Para que te hagas una idea, te diremos que Medicina y Derecho serían algo así como el Barcelona y el Real Madrid, que se repartían los trofeos sistemáticamente. Por eso, el triunfo fue realmente épico; aunque no casual. Aquel año los ensayos, dirigidos con mano firme por el "enano", fueron intensos y casi paramilitares. Finalmente, la victoria hizo que todo mereciera la pena. Esta fue la crónica periodística:

 

La tuna de Filosofía de la Universidad de Sevilla se alzó con el triunfo en el VIII Certamen de Tunas del Distrito, celebrado el pasado domingo 15 de marzo de 1981 en el Teatro Nacional Lope de Vega.

 

En esta edición participaban las siguientes tunas: Filosofía, Medicina, Derecho, Ingenieros, Peritos, Arquitectura, Aparejadores y el Colegio Mayor San Juan Bosco, que era quien organizaba la presente edición.

 

Un lleno hasta rebosar registró el Lope de Vega, con gente hasta en los pasillos que pugnaba por escuchar la tuna de su Facultad y de las demás, prueba innegable del interés y la afición existente en nuestra ciudad por conservar, mantener y mejorar una institución tan tradicional como la tuna. El jurado estuvo compuesto por:

 

  • Juan Antonio Pedraz (Peritos)
  • José Emilio Carrero (Arquitectura)
  • Julio García Casas (Derecho)
  • Alberto Valls (Medicina)
  • Luis Salvador (Ingenieros)
  • Ángel Serrano (Aparejadores)
  • Vidal Lamíquiz (Filosofía)
  • Rosa Perales (Colegio San Juan Bosco)

 

A estos ocho profesores universitarios (uno por facultad participante) se unieron dos representanrtes de la prensa local, concretamente de los diarios "Abc" y "El Correo de Andalucía". Las deliberaciones de jurado ante la actuación de las tunas concursantes fueron largas y laboriosas.

 

Finalmente quedaron dos candidatos para el primer premio: la tuna de Filosofía y la de Medicina, decidiéndose el galardón por la primera, tras varias votaciones entre el jurado, y concediéndose el segundo premio a Medicina. Los trofeos quedaron de la siguiente forma:

 

  • Mejor tuna, trofeo y treinta mil pesetas: Filosofía.
  • Segunda, trofeo y veinte mil pesetas: Medicina.
  • Mejor tenor, trofeo y diez mil pesetas: Derecho.
  • Mejor pandereta, trofeo y diez mil pesetas: Ingenieros.
  • Mejor bandera, trofeo y diez mil pesetas: Colegio Mayor San Juan Bosco.
  • Mejor interpretación musical, trofeo y diez mil pesetas: Aparejadores.

 

Asimismo se dieron dos de diez mil pesetas a las tunas de Arquitectura y Peritos. Hay que resaltar no sólo el entusiasmo del público sino también el de las distintas tunas. El afán de superación y de conservar lo tradicional primó sobre la originalidad y la charanga.

 

“Una tuna – comentaban los miembros del jurado – no se debe convertir ni en una rondalla ni en una chirigota”. La dificultad raya precisamente en saber estar en ese término de “tuna” sin dejar de crear innovaciones.

 

A destacar del certamen del domingo las carcajadas que arrancaron los aparejadores con su entrada en el escenario, en una especie de submarino echando “torpedos” al público en forma de bollos de pan, o la entrada de Medicina con una serie de “jaculatorias” en broma, una de las cuales se refería a que la grúa se quería llevar el coche del Sport, por estar colocado encima de la acera.

 

Todas y cada una de las tunas tuvieron su lado cómico, sus entradas, sus gritos, su “chispa” de tuna, humor que no se pierde entre los universitarios sevillanos.

 

A Destacar la bandera que movió el tuno del Colegio Mayor San Juan Bosco, una bandera con un peso considerable, y también la interpretación musical de Arquitectura, a pesar de que no se llevó el premio.

 

Filosofía se presentó como una buena tuna, muy bien conjuntada, aunque quizá le falte la experiencia que tiene Medicina, en la que aún militan personas que hace veinte años estaban en la tuna, experiencia sobre todo a la hora de moverse en un escenario.

 

En resumidas cuentas, fue un concurso reñido, pero al mismo tiempo demostró que la afición por la tuna no sólo continúa sino que aumenta con el tiempo y que la calidad, tanto humana como artística de quienes las componen, es digna de mención.

 

La Universidad española continúa conservando “sus” tunas de siempre y creando con mayor entusiasmo otras nuevas, que sin duda en el certamen del año próximo – el noveno – se darán a conocer.

Texto: M. Carrasco

Foto: J. Mora

Antes de marcharnos, te ofrecemos un documento impagable: el vídeo que recoge el homenaje al Tenorio, que la Tuna de Filosofía celebró en la madrugada del día de los Difuntos de 2006. Para verlo, pincha sobre la imagen que aparece bajo estas líneas: